Los sexos se han creado para coexistir?

Todos los que hemos tenido relaciones interpersonales con nuestro sexo opuesto hemos llegado en algún momento a preguntarnos a nosotros mismos y al eco del viento si de verdad existe o no la persona que nos hará feliz, aquí pretendo dar mi teoría al respecto.

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En todo siempre es difícil comenzar, ya sea porque ciertos obstáculos se presentan, no tienes la voluntad necesaria o lo que mas común es que en un momento dado tenemos que hacer otra cosa que nos absorbe el tiempo. Pero hoy no es uno de esos días hoy les hablare de si es verdad o no que existe nuestra princesa o príncipe azul.

Podemos todos remontarnos a nuestra infancia (aquellos que tengan gratos recuerdos y no lo han olvidado), en la escuela o colegio vimos a esa o a ese joven que a simple vista deslumbro nuestra mirada y nos hizo por un instante muy rápido acelerar nuestras palpitaciones, y que luego eso se convirtió en miedo o temor para acercarte a esa persona. cada día nos ponemos a pensar en como acercanos y analizamos todas las posibles situaciones en las que podríamos encontrarnos , hasta que ohhhh se enciende el bombillo se nos ha ocurrido la idea y nos acercamos y logramos entablar una conversión que un sus inicios es agradable pero al pasar el tiempo nos vamos dando cuenta de que esa persona no es ni un 30% lo que pensábamos y esa alegría, ese deseo se va convirtiendo en desilusión y entonces nos preguntamos : acaso no hay una mujer o hombre indicado para mí.

La respuesta para mi es muy sencilla, lo que escuchamos desde niños como princesa o príncipe azul es mas que fabula, alma gemela por igual y peor aun mi otra mitad.

Para mí la verdadera persona ideal como prefiero llamarla es esa persona con la que apenas teniendo pocas cosas en común ambos aprenden a convertir esas cosas pequeñas en las cosas mas grande que puedan existir y mejor aun en la base de la relación, y es aquí donde dices que todos hemos sidos creados para vivir en pareja.

1 comentario:

Junior Cid dijo...

Estoy de acuerdo con eso de la necesaria y casi obligatoria coesistencia entre los sexos. Solo es cuestión de ver el caso de aquellas parejas que se viven matando, pero ni de broma se separan; por otro lado está el hecho de que nuestro corazón siempre vive dándonos señales, osea, eso que sentímos cuando conocemos alguien agradable.
Eso nunca lo sentirás con un carro lindo, una casa grande, un banquete...